El centeno es un cereal muy extendido en panadería, especialmente en los países del centro, este y norte de Europa, donde los panaderos saben hacer u uso de este cereal que aquí nos parece casi magia. Sin embargo, en repostería, el centeno es un cereal mucho menos utilizado. No creo que haya un motivo claro aparte de la omnipresencia y polivalencia del trigo, pero creo que de vez en cuando viene bien utilizarlo, porque está muy rico y aporta matices y nutrientes diferentes que es bueno introducir en nuestras (en ocasiones) pobres dietas.
En este caso el bizcocho es muy similar al típico que se hace a partir de un yogur que se utiliza como medida de cantidades para todos los ingredientes, pero hemos introducido algunos cambios para darle alegría al cocinero ;-) Esta receta básica en su versión de trigo, se encuentra en muchos libros de cocina, pero la variación del centeno la sugirió Noalpandebenzinera en El foro del pan.
Los plátanos del título estaban en casa y pedían a gritos ser utilizados. Tienen incluso un poco de historia por detrás... Resulta que nosotros estamos en un grupo de consumo (V de Verdura, en Carabanchel) y compramos nuestras verduras, frutas, huevos, algunos panes, harinas, legumbres y otras cosas a través de ese sistema. Así conseguimos buenos precios en productos ecológicos traídos directamente del campo por los propios productores que se pueden permitir una vida menos sufrida gracias a ello. Es verdad que se paga un poco más que en una tienda convencional, pero también tienes la seguridad de que no estás consumiendo esos deliciosos pesticidas y fertilizantes químicos que tan bien nos sientan. En fin, qué me desvío... jejeje.
El caso es que esos dos pobres plátanos se habían quedado en el local donde hacemos el reparto de las cajas de verduras y a falta de dueño, y antes de su próximo fin, decidí llevármelos a casa y darle un final digno ;-)